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Ciencia Astrofísica: Descubren el exoplaneta CoRoT-7b, el más parecido hasta ahora a la Tierra

¿En qué medida se parece el exoplaneta CoRoT-7b a la Tierra? Este planeta extrasolar recién descubierto es, hasta la fecha, el más parecido a nuestro planeta, con una masa unas cinco veces mayor que la de la Tierra y un radio aproximadamente 1.7 veces mayor.

Además, la estrella alrededor de la que órbita CoRoT-7b es, a pesar de encontrarse a 500 años-luz de distancia, muy similar a nuestro Sol.

Desafortunadamente, las similitudes terminan aquí: la órbita de CoRoT-7b se encuentra más cercana a su estrella que la de Mercurio al Sol. Debido a esto, un año en CoRoT-7b apenas dura 20 horas terrestres, y la temperatura en su superficie es muy superior a lo que es aceptable para los humanos.

El descubrimiento de CoRoT-7b se produjo en febrero, al observarse una pequeña disminución en el brillo de su estrella. En la imagen de hoy, un dibujante nos muestra su concepción del aspecto de CoRoT-7b enfrente de su estrella. La composición interna de CoRoT-7b sigue siendo un misterio, pero dados su tamaño y su masa, no puede tratarse de un gigante gaseosos como Júpiter. Lo más probable es que esté compuesto en su mayoría de rocas. La composición exacta de uno de los primeros planetas extrasolares rocosos habrá de determinarse a partir de futuras observaciones.

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La basura espacial amenaza a 5.000 satélites

Los cinco mil satélites en funcionamiento que orbitan la Tierra están en peligro: la basura espacial acumulada durante décadas se ha convertido en una permanente amenaza para ellos.

El lanzamiento de miles de naves por parte de las distintas agencias espaciales en los últimos decenios ha causado una aglomeración de basura en las órbitas que hace peligrar misiones militares, comerciales y científicas.

Las distintas instituciones espaciales siguen de cerca estos desperdicios para evitar desastres como el impacto, el pasado febrero, de un satélite ruso y otro estadounidense, de 790 y 560 kilogramos, que originó sendas nubes de basura espacial.

Esta semana, los tres tripulantes de la Estación Espacial Internacional tuvieron que refugiarse en la nave Soyuz ante la posibilidad de colisionar con restos de un satélite desechado.

En una entrevista telefónica con Efe, el jefe de la Oficina de Control de Operaciones de Satélites de Observación de la Tierra de la Agencia Espacial Europea (ESA), Miguel Canela, explicó que cuando se origina una colisión de este tipo los satélites se deshacen, tras una explosión, en miles de piezas que pasan a engrosar el catálogo de basura espacial.

Pese a todo, han sido pocos los casos de colisión de desechos con naves, tres en los últimos 20 años, según la NASA.

La Red de Vigilancia Espacial de Estados Unidos sigue de cerca el rastro de 18.000 objetos diferentes que flotan en las órbitas más utilizadas por los satélites.

La preocupación es tal que cada tres días se elabora un catálogo con nuevos datos de las piezas de basura que exceden los 3 centímetros: dónde se encuentran, hacia dónde se mueven, cómo giran, etcétera.

“La tenemos muy controlada, otra cosa es cómo manejarla”, sentenció Canela.

Dos tipos de órbitas, las geoestacionarias, ubicadas a 36.000 kilómetros de la Tierra, y las bajas, a una distancia de 800 a 600 kilómetros, son las más utilizadas por los satélites y es en ambas donde existe la amenaza de colisión, porque están “súper cargadas” de basura.

Cuando comenzó la carrera espacial, nadie se preocupaba de los desechos depositados en el espacio: los lanzadores y los propios satélites se quedaban flotando sin control una vez que dejaban de funcionar.

Pero en los últimos 15 años distintas agencias se han puesto manos a la obra para hacer frente a este reto: firman acuerdos de colaboración y los satélites se diseñan de forma que, una vez que dejen de funcionar, puedan bajar a órbitas donde no molesten y regresar al planeta.

Hasta la fecha tan sólo varias decenas de satélites han regresado de forma controlada a la Tierra, donde, al entrar en contacto con las capas superiores de la atmósfera, se queman y no llegan a tocar la superficie.

Canela aseguró que hay años en los que no se produce ninguna entrada, mientras que en otros pueden regresar hasta cinco.

El científico explicó que las agencias espaciales de EEUU, Europa, Canadá, Japón, Brasil e India se han comprometido, mediante acuerdos, a hacer regresar de forma controlada los satélites a la atmósfera.

Rusia está de acuerdo en materia comercial, mientras que discute otros ámbitos, aunque al final “entrará”. “Los chinos están lejos y hay algunos países, como Irán, a los que se intenta convencer”.

En 2007 China destruyó uno de sus satélites, dejando en órbita 2.500 trozos del artefacto que “han generado problemas a todos” los que tienen proyectos en esos lugares.

“Se trata de un problema muy grave, es muy lamentable que haya ocurrido, pero afortunadamente no se dan muchos casos de éstos”, aclaró.

La regulación de la actuación con la basura espacial no es un camino de rosas ya que no existen leyes internacionales vinculantes.

“Intentamos respetarnos lo máximo posible. Debo decir que aquellos que han firmado los acuerdos son honestos, pero si no cumplen sus promesas, nadie les persigue”, dijo Canela, que controla dos satélites.

“Si alguno de mis satélites se pierde, yo tengo la garantía de que nadie me va a perseguir por haber originado más basura espacial. Si al llegar el final de la vida del satélite decidiera que lo más cómodo es dejarlo orbitar y no hacerlo regresar, alguien podría decirme: ‘oiga, se ha portado usted muy mal’, pero es todo lo que podría decirme”, explicó el experto…[]

Fuente adn.es

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El “Ojo de Dios” que nos observa desde el espacio

Captada una sobrecogedora imagen de una nebulosa plantearia que mide 20 billones de kilómetros

El Observatorio Europeo Austral (ESO, en sus siglas en inglés) ha publicado una sobrecogedora imagen de la nebulosa planetaria Helix, conocida por los astrónomos como el “Ojo de Dios”, captada desde el observatorio chileno de La Silla.

De todos es sabido que en el Universo se repiten formas y estructuras, pero para la vista humana el poder contemplar un “ojo” espacial que mide dos años luz, poco menos de 20 billones de kilómetros, es una experiencia única.

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En 1824, el astrónomo alemán la descubrió y desde entonces ha suscitado mucho interés. El telescopio espacial Hubble y el Very Large Telescope del ESO ya captaron imágenes de ella en el pasado.

Pero la última y detallada imagen de Helix, que se encuentra en la constelación de Acuario (a 700 años luz de la Tierra) la ha captado el Wide Field Imager del Observatorio La Silla (Chile).

En una nota de prensa, el ESO explica que Helix, o NGC 7293, como la conocen los científicos, constituye uno de los “ejemplos más espectaculares” de nebulosa planetaria.

A pesar de su nombre, las nebulosas planetarias poco tienen que ver con los planetas, ya que son un objeto gaseoso constituido por el resplandor final de las estrellas de masa baja o intermedia antes de convertirse en enanas blancas (que es el estado final de la evolución de una estrella). En el futuro, el Sol también pasará por el estado de nebulosa planetaria y terminará siendo una enana blanca.

Fuente adn.es

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El ‘Endeavour’ regresa a la Tierra al tercer intento

El transbordador ha aterrizado en California, aunque estaba previsto que lo hiciera en Miami, tras 16 días de misión en la EEI

El transbordador Endeavour aterrizó hoy a las 21.25 GMT en la Base de la Fuerza Aérea Edwards, en California (EEUU), tras una misión de 16 días en la Estación Espacial Internacional (EEI) para ampliar el espacio habitable de ese complejo.

La nave tocó tierra en la pista cuatro de la base aérea californiana en medio de cielos claros y después de que la NASA suspendiera los planes de aterrizaje en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, debido a condiciones meteorológicas adversas.

Transportarlo supondrá un coste millonario

Lo que la NASA intentaba evitar era un aterrizaje en la base aérea de Edwards porque la ‘casa’ del Endeavour es el Centro Espacial Kennedy y transportarlo supondría un coste millonario. En el momento de recibir las nuevas instrucciones del Control de la Misión, los astronautas se encontraban sobrevolando Afganistán y la India.

En el transbordador viajaban el astronauta estadounidense Ferguson, secundado por el piloto Eric Boe y los especialistas Donald Pettit, Heidemarie Stefanyshyn-Piper, Steve Bowen, Shane Kimbrough y Greg Chamitoff, que, tras 182 días viviendo en la Estación Espacial Internacional (EEI) regresan a la Tierra.

El Endeavour llevó a la EEI vituallas, equipos para ampliar sus espacios habitables, instalaciones para ejercicios físicos, enseres de cocina y un sistema para reciclar la orina de los astronautas.

Su objetivo central en el curso de las cuatro caminatas espaciales que efectuaron era preparar el complejo para albergar a seis ocupantes y revisar y lubricar las juntas rotatorias de los paneles solares que suministran energía a la estación.

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Además de ampliar el espacio en la EEI, los astronautas instalaron un “control ambiental regenerativo” que recicla la orina de los astronautas y la condensación del aire para convertirla en agua potable que podrá ser bebida y utilizada para enfriar los sistemas de la nave…[]

Via punlico.es

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