La escasez de agua o alimentos y la subida de las facturas eléctricas son algunas de las consecuencias del cambio global para los ciudadanos
El cambio climático se debe a la emisión de gases de efecto invernadero por el uso de combustibles fósiles. Más allá de la teoría, repetida hasta la saciedad por expertos y políticos, el fenómeno conlleva una serie de consecuencias irreversibles en la vida cotidiana, desde la escasez de agua y de alimento hasta otras menos conocidas como el incremento de las facturas de suministro de agua, luz y electricidad, la subida de las primas de seguros, o el aumento de las enfermedades tropicales.
“El calentamiento no se puede curar, debemos aprender a vivir con él”A pesar de las teorías escépticas, alentadas por personajes como el presidente checo Vaclav Klaus, prestigiosos expertos mundiales del clima como Brian Fagan, profesor emérito de la Universidad de California (EEUU), hablan de un “largo verano”. En los últimos 420.000 años se han sucedido cuatro eras glaciares, de 100.000 años de duración cada una, con interludios cálidos entre una y otra. Desde hace 15.000 años vivimos el último de estos interludios, en el que ha surgido una novedad: el calentamiento global antropogénico, es decir, producido por la actividad humana.
Algunos de los efectos del fenómeno son ya visibles, pero en general se trata de un problema a largo plazo. Por eso muchos países son reticentes a comprometerse y adoptar medidas para reducir sus emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera. Y es que, aunque éstas se estabilizaran, la temperatura aún tardaría unos cuantos siglos en hacerlo. A Fagan le gusta decir que el calentamiento del planeta “es como una enfermedad crónica: no se puede curar, pero debemos aprender a vivir con ella”.
En un artículo de Calentamiento Global se advertía que habian aumentado en la atmósfera los niveles de metano , gas de invernadero 21 veces más potente que el CO2 pero su permanencia en la atmósfera es más limitada que el dióxido de carbono, y que el origen del mismo podría ser el deshielo del permafrost. Ayer día 23 The Independient recogía una exclusiva en la que se informa que un grupo de científicos acaba de encontrar “chimeneas de metano” proveniente de escapes del permafrost los fondos marinos.
Amoniaco, la sustancia que cambió el mundo
Se cumple un siglo de la obtención del NH3, base de la agricultura pero también de la guerra
Ni la electricidad, ni el binomio informática-Internet, ni siquiera la televisión. Lo que realmente cambió la marcha del siglo XX fue el amoniaco. Es lo que defienden algunos científicos que celebran estos días el centenario de la síntesis del NH3, un compuesto de tres átomos de hidrógeno y uno de nitrógeno. Como fertilizante, el amoniaco ha sostenido la alimentación de miles de millones de personas pero, como explosivo, está implicada en la muerte de 150 millones.
El 13 de octubre de 1908, el químico alemán Fritz Haber registró la patente del amoniaco. Por primera vez se conseguía solidificar el nitrógeno de forma eficaz y estable. Los científicos sabían que era el nutriente básico de las plantas, pero su estado gaseoso (supone el 78% de la atmósfera) impedía aprovecharlo. A comienzos del siglo pasado, las únicas formas sólidas de nitrógeno en estado natural eran el guano peruano y el salitre o nitrato de Chile. Pero su producción era insuficiente para satisfacer las demandas de la agricultura moderna.